domingo, 20 de enero de 2019

El cine y la nueva canción mexicana


¡Luces, cámara, canción…!





 









Los testimonios fílmicos de la nueva canción mexicana son escasos porque este movimiento se ha visto alejado de los reflectores. Son muchas las causas, pero principalmente se deben a dos motivos: la industria fílmica en México ha sido muy pobre en cuanto a su calidad y contenido, y por otra parte los artistas en su mayoría se han automarginado.

Quizás el inicio de esta participación se dio gracias al documental “El grito” de Leobardo López, en donde vemos en algunas escenas a Oscar Chávez cantar en la explanada de Ciudad Universitaria durante el Movimiento Estudiantil de 1968. En este documental colabora León Chávez Teixeiro participando en la fotografía. También el cineasta  Oscar Menéndez  que ha realizado documentales desde 1968 incorpora música de diferentes artistas en varios de ellos. De estos destacan: “Mexico 68” con música y canciones interpretada por Judith Reyes, Amparo Ochoa, Oscar Chávez, además de “Dos de octubre, aquí México” con música de René Villanueva y canciones de Mario Orozco Rivera. En 1979 Oscar Menéndez realizo el documental “Primer Cuadro” teniendo como base a la Peña Morelos, uno de los principales foros en donde se presentaron una gran cantidad de artistas de México y Latinoamérica, aquí aparece el grupo TIICOMM (Taller de Investigación, Interpretación y Composición de Música Mexicana) formado por integrantes de la misma peña.

En 1967 se filmó la película “Los Caifanes” dirigida por Juan Ibáñez, en donde participa Oscar Chávez. En esta película Oscar Chávez actúa bajo el personaje de “El Estilos”, pero a lo largo de su carrera a Oscar Chávez se le conocerá como “El Caifán”. De esta película destacan las canciones “Fuera del mundo”, La niña de Guatemala”, “De terciopelo negro” y El pájaro y el chanate”. Con esta película Oscar Chávez hace su debut cinematográfico, en 1971 participaría en la película “La Generala” dirigida también por Juan Ibáñez, en esta cinta tiene el papel protagónico María Félix y Oscar Chávez además de interpretar el personaje de un mendigo ciego, participa musicalmente con algunas canciones de su propia autoria como “Nunca Jamás”, “Ay señor San Juan” y “Por la sangre”. Como actor Oscar Chávez estuvo en varias películas más, pero debido a su participación en el Sindicato de Actores Independientes (SAI), su carrera se vio truncada, teniendo que regresar hasta 1988 en la película “Break of Dawn” (Rompe el alba) dirigida por Isaac Artenstein y filmada en la Unión Americana. En esta película Oscar Chávez interpreta el papel de Pedro J. González quien fuera el primer locutor de radio en español en Los Angeles, California. Otros de los documentos fílmicos en los que ha participado Oscar Chávez son: “En vivo desde Juchitán” (1996) y “Chiapas” (2000). En este último documental Oscar Chávez interpreta varias de sus canciones a favor del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional EZLN.

En 1974 se realizó la película “Auandar Anapu. El hombre que bajó del Cielo” dirigida por Rafael Corkidi, con música de Héctor Sánchez “el Babas” quién fuera uno de los fundadores e integrantes de Los Folkloristas. En esta cinta se incluyen las canciones “Volveremos Siempre” con música de Héctor Sánchez y letra de Carlos Illescas, además de “Plegaria a un labrador” de Víctor Jara. La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas otorgo a Héctor Sánchez en su XVII entrega el premio Ariel a esta película por mejor Música de fondo.

La película “El Norte” dirigida por Gregory Nava fue nominada en 1985 al Oscar en la categoría de  Writing (Screenplay Written Directly for the Screen) que otorga la Academy of Motion Picture Arts and Sciences. En esta película parte de la música es de Los Folkloristas. También en 1996 fue nominada al Oscar en la categoría de Best Makeup otra película dirigida por Gregory Nava: My Family en donde colabora como Folklore Music Score Pepe Ávila integrante de Los Folkloristas.

Acreedor también de un Ariel, en 1985, en la categoría de Cortometraje Documental fue “Juchitán, el lugar de las flores” dirigido por Salvador Díaz. Bajo la producción del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos CUEC, este documental de 1984, con música de Santiago Cesarte, Mario Esteva y Víctor López narra la historia de la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo COCEI a 10 años de su fundación. También en 1984 se realizó la grabación del disco “Juchitán Vencerá” canciones y parodias de Mario Esteva, interprete musical de la película “Juchitán el lugar de las flores, con la participación de Los Nakos, Salario Mínimo, Grupo Tequio y Santiago Esezarte.

El cineasta Jorge Amezquita dirige en 1985 el documental “Vuelo de cantares” con la participación de Amparo Ochoa, Oscar Chávez, Pablo Milanés y Soledad Bravo. Jorge Amezquita en ese tiempo era el esposo de Amparo Ochoa y pudo realizar este documental con el apoyo de la Universidad Autónoma Metropolitana UAM y el Consejo Nacional de Recursos para la atención de la Juventud CREA. Por su parte Modesto López director de Pentagrama ha anunciado que realizara un documental sobre la vida de Amparo Ochoa.
Dentro del cine comercial mexicano en 1985 el cineasta Alfredo Gurrola dirige la película “La fuga del rojo” en la cual participa Guadalupe Pineda en el papel de una cantante guerrillera. Siguiendo con la secuela al año siguiente también Guadalupe Pineda participa en “La Venganza del rojo”. Guadalupe Pineda había formado parte de los grupos “La Propuesta” y “Sanampay” antes de dedicarse a su carrera como solista.

En 1987 el cineasta australiano David Bradbury realiza el documental “South of the Border”, en esta película se analiza la situación de Centroamérica y México a través de la música revolucionaria. Filmada en Nicaragua, Honduras, Guatemala y México con la participación de diversos artistas. De Mexico participan Gabino Palomares, León Chávez Teixeiro, Grupo Llanero y Salario Mínimo. Durante la filmación de este documental el director tuvo que viajar a Los Angeles, California pues el documental “Chile hasta cuándo?” había sido nominado al Oscar en la categoría de Best Documentary, Features.

León Chávez Teixeiro es uno de los cantantes emblemáticos que también ha tenido una trayectoria dentro de la cinematografía, en 1968 él era estudiante del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estudios que abandono para dedicarse más a la pintura y a la música, después de su primera aparición en el documental “South of the Border”, el vuelve a la pantalla  en 2010 como protagonista en el documental “Iba volando” dirigido por Berenice Ubeda. Recién el año pasado se estrenó el documental “Se va la vida compañera” dirigido por Mariana Rivera García.

En el marco de la conmemoración del 50 aniversario del Movimiento Estudiantil de 1968, se realizó la producción del documental “El canto prohibido del México 68 a 50 años” bajo la dirección de Joaquín Guzmán Luna en donde participan Oscar Chávez, Eugenia León, Amelia Escalante, Los Nakos y Los Folkloristas.

El grupo Tribu ha participado y compuesto música para varios documentales, en Noviembre del año pasado fue el estreno del documental “Camino Rojo” dirigido por Oscar Carrillo en donde nos narra parte de la trayectoria de más de 45 años de este grupo. Oscar Carrillo ha realizado también los documentales “A dónde vas loco” (2008) con la participación de Alex Lora, “Ofrenda (2010) con la participación de Guillermo Velázquez, Eblen Macari, Gilberto Gutiérrez y otros más.

Otros artistas relacionados con la nueva canción mexicana también han participado como actores en diversas películas, tal es el caso de Cecilia Toussaint en la película “Frida, naturaleza viva” dirigida por Paul Leduc en 1983, Botellita de Jerez en la película “Chido Guan, el tacos de oro” dirigida por Alfonso Arau en 1986, Marcial Alejandro en “Zapata, el sueño del héroe” dirigida por Alfonso Arau en 2004. Por su parte Sergio Arau ex-integrante de Botellita de Jerez ha dirigido las películas “A Day Without a Mexican” (2004) y “Naco es chido” (2010).

Es destacable también la música de la película Ciudad de Ciegos (1991) dirigida por Alberto Cortés, ganadora del Ariel en la XXXIV entrega por mejor tema musical .También quienes han tenido una participación en la pantalla son los músicos del rock allegados a la nueva canción. Rafael Montero realizo el documental “No tuvo tiempo, la hurbanistoria de Rockdrigo” (2004) que nos relata sobre Rodrigo González quien falleciera en los sismos de 1985. Tiempo después a varios de los músicos rupestres Jorge Pantoja los reúne en “Rupestre, el documental” (2014) dirigido por Alberto Zúñiga y Cristina García Macedo.

Algunos de los integrantes de la Peña Morelos continúan trabajando en un documental acerca de este grupo cultural formado en 1974 primero como Peña Tepito y en 1976 como Peña Morelos. Pero los esfuerzos son propios y sin recursos.

Al igual que los discos y los libros, los formatos digitales van transformando la industria. El cine no se queda atrás y ahora con la distribución digital de contenido multimedia a través de una red de internet mejor conocido como stream, es posible la difusión y exhibición de películas y documentales a los hogares ya sea mediante una teléfono móvil, una tableta, una computadora o la televisión.

Por mi parte espero que el gremio de la nueva canción mexicana utilice todos los recursos a su alcance para dejar un testimonio de su valioso y arduo trabajo. Y que la gente allegada a la cinematografía ponga oído en una gran cantidad de canciones de calidad y contenido para las bandas sonoras de sus películas.

Fernando Morán
California
Enero 2019

domingo, 13 de enero de 2019

QUINTO ANIVERSARIO 2014-2019

Hace cinco años comence con la construcción de esta página. Los resultados han sido satisfactorios, pero aún hace falta mucho por publicar debido a que la nueva canción mexicana es una fuente inagotable. Agradezco infinitamente a los visitantes de este sitio, a quienes han y seguiran contribuyendo, a quienes han aportando imagenes y textos, a quienes nos brindan sus consejos y su apoyo. Por cuestiones legales y de recursos no hemos podido proporcionar el acceso a la música de los artistas y sus discografías, por mientras ponemos a disposición este playlist, solo presiona el enlace de aquí abajo y podras escuchar esta primera selección
Muchas gracias.
Fernando Morán

PLAYLIST


viernes, 23 de noviembre de 2018

EN CARTELERA



MUJER
Se va la vida compañera
Un canto de lucha y libertad
de León Chávez Teixeiro
Un documental de 
Mariana Rivera García y Josué Vergara


TRIBU
Camino Rojo
Festejando 45 años de andar en el camino con
Agustín Pimentel, Alejandro Méndez,
David Méndez y Tenoch Méndez
Un documental de
Oscar Carrillo

lunes, 5 de noviembre de 2018

COMO CONOCI A AMPARO OCHOA




COMO CONOCI A AMPARO OCHOA
Gabino Palomares

Cuando llegué a la ciudad de México en 1975 me dieron hospedaje tres buenos compañeros de la escuela secundaria que, por estos años, eran maestros en el Distrito Federal y rentaban una casa en la colonia Estrella, por el rumbo de la Villa de Guadalupe. Ellos habían averiguado los lugares donde se cantaba el tipo de música que yo cantaba y me llevaron a “El Nahual” por el jardín de Coyoacán y luego a “El Mesón de la Guitarra” una Peña en la calle Félix Cuevas, en la colonia del Valle. Ahí conocí a Amparo Ochoa y el grupo boliviano “Inka Taki”. Mi sorpresa fue tremendamente superior a la experimentada la noche anterior en “El Nahual”. Escuchar por primera vez a Amparo me dejó sin palabras, me emocionó hasta las lágrimas. Al terminar el espectáculo, Edmundo Torrescano, mi mejor amigo de toda la vida, me llevó con Cesar Espada y Amparo para presentarme como “Un gran compositor” de San Luis Potosí. Amparo me preguntó si era verdad que componía canciones y me pidió, de la manera más natural, que le cantara mi mejor canción. Le canté “La maldición de Malinche”. Al terminar de cantar, Amparo y César Espada se quedaron un largo rato sin decir palabra, a mí me sudaban las manos de nervios, hasta que Amparo rompió la larga pausa para decirme con su acento sinaloense y con una sorprendente sencillez - ¿Me permitirías que yo cantara esa canción? – Por supuesto, me daría mucho gusto-, alcancé a contestar sin creer lo que escuchaba. César comentó –Amparo, esa canción te queda como anillo al dedo.- ¿Qué te parece si el próximo Jueves nos vemos aquí y yo traigo mi grabadora para aprenderme la canción? Llega una hora antes de que empiece a cantar para escucharte otras canciones y que las escuchen otros amigos cantantes – Perfecto, nos vemos el jueves. Me despedí de ellos y no hubo mayor comentario. Durante el viaje de regreso a la casa de mis amigos los comentarios fueron muy halagadores.

El jueves llegué a “El Mesón” a la hora señalada, Amparo ya estaba en el camerino y había invitado a escucharme a algunos maestros de música folklórica que daban clases en la Peña, entre ellos “El Babas” que era integrante del grupo “Los Folkloristas” a quien yo en ese tiempo no había escuchado, pero Amparo me dijo que eran de los iniciadores de este Movimiento musical en México. Amparo preparó su grabadora y yo le canté 3 o 4 canciones. Cuando terminamos de grabar, Amparo le preguntó a “El Babas” que le parecían las canciones, a lo que contestó. -No me parecen buenas, no tienen ninguna base de ritmos folklóricos ni mexicanos ni latinoamericanos, sería bueno que tomaras unas clasecitas. Se levantó y salió del camerino. Amparo estaba muy mortificada por la actitud de su amigo. – No le hagas caso, pinchi “Babas”, es bien cerrado- Comentó medio enojada, pero como yo no sabía lo que para todos significaba este gran músico, no me causó mucha preocupación… O mejor dicho, yo estaba tan emocionado de que Amparo cantara mi canción que todo lo demás no importaba. Esa noche, durante el turno de Amparo, le comentó al público mi presencia en la peña y me invitó a cantar “La maldición de Malinche”. Esa fue mi primera actuación en la ciudad de México, gracias a Amparo Ochoa. El público reacciono maravillosamente por lo que canté otra canción.

A partir de aquella noche nunca faltaba a la peña cada fin de semana, lo que poco a poco me hizo estar muy cerca de Amparo ya que en el camerino me preguntaba muchas cosas de mi vida y me contaba muchas otras de ella, como sus problemas familiares y emocionales, esta dinámica fue la constante durante 28 años.

Fue el inicio de una entrañable amistad que duró, físicamente, hasta que despedí a Amparo en un avión privado de Pemex rumbo a Culiacán, en donde murió unas semanas después.

domingo, 23 de septiembre de 2018

OSCAR CHAVEZ EN BELLAS ARTES 1973


OSCAR CHAVEZ EN BELLAS ARTES
Los días 25, 27 y 30 de septiembre de 1973, hace ya 45 años, se realizaron 3 conciertos de Oscar Chávez en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.
En ese mismo año se presentaron en ese recinto diferentes artistas de Latinoamerica y España entre ellos Mercedes Sosa, Paco Ibañez, María Dolores Pradera, Facundo Cabral y Atahualpa Yupanqui. Días previos a los recitales de Oscar Chávez se había presentado Mikis Teodorakis. Un año antes, en 1972, Los Folkloristas iniciaron una temporada anual que duro hasta 1976 y con los ingresos obtenidos en 1972 editaron dos discos y pudieron establecer su propia compañia disquera: Discos Pueblo.
Oscar Chávez se presento acompañado de Benjamín "Chamín" Correa y de Mario Ardila. En dichos conciertos Oscar Chávez interpretó "A Salvador Allende" la recien composición dedicada a Salvador Allende el Presidente de Chile asesinado durante el golpe de Estado. Discos Polydor edito en ese mismo año un album doble que contiene canciones grabadas en vivo durante los recitales.
Hace años este disco doble fue reeditado en formato de disco compacto tanto en un disco doble como en dos discos separados. Yo conservaba en dos casetes estos recitales, puesto que se extraviaron la mayoria de mis discos de Oscar Chávez. Hace algunos meses recibi de regalo el disco doble de larga duración.





martes, 11 de septiembre de 2018

PRESENTACIÓN DEL LIBRO EL CANTOR CON EL SOL EN EL SOMBRERO DE JORGE GASCA SALAS por Jorge Velasco


Agradezco a mi tocayo Jorge Gasca la invitación para presentar este extraordinario libro sobre la vida y la obra de León Chávez Teixeiro, “El cantor con el sol en el sombrero.” Y digo extraordinario porque el estudio del trabajo estético político desarrollado por los cantores populares dentro de los movimientos sociales en la sociedad mexicana de los últimos cincuenta años es un tema que no ha estado en la agenda de los investigadores. Existen crónicas, entrevistas, artículos en diarios y revistas; pero son pocos los estudios sistematizados con metodologías de análisis adecuadas para el estudio de las ciencias sociales y las humanidades, apoyados en una sólida etnografía que respalde los resultados de la investigación.
A través de la historia de México la música y la canción han sido instrumentos utilizados por los sectores subalternos para expresar su inconformidad ante la situación de dominio que viven y para proyectar sus anhelos y necesidad de transformación social. Un claro ejemplo de esta música de resistencia es el corrido, cuya presencia a partir de la Revolución se encuentra fuertemente asociada en el imaginario colectivo a la historia de las luchas populares campesinas, hasta convertirse en un símbolo metonímico de las mismas.
Vemos así que desde el movimiento estudiantil de 1968 hasta la época actual, los corridos acompañan las diversas movilizaciones sociales, como el levantamiento indígena zapatista en Chiapas, los movimientos estudiantiles como el “Yo soy 132”, el movimiento urbano popular por demanda de vivienda y servicios, las movilizaciones de los electricistas del SME ante la desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, las protestas de los maestros contra la Reforma Educativa y los reclamos por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, entre otros movimientos sociales. En estos corridos aparecen símbolos que refieren a la lucha contra el mal gobierno y por la democracia; así como por la tierra, la justicia y la libertad, presentes en los corridos revolucionarios. Corridos y canciones compuestas tanto por participantes de los movimientos como una forma de expresar musicalmente los acontecimientos vividos, como también por artistas que desde fuera del movimiento se vinculan a los grupos sociales en lucha ofreciendo sus composiciones como parte de los elementos que conforman la cultural inmaterial y el imaginario político de la movilización, haciendo frente al control ideológico de los grupos dominantes.
León Chávez Teixeiro es un cantautor que ha estado presente con su canto en los movimientos sociales de la sociedad mexicana desde el movimiento estudiantil de 1968 hasta las actuales movilizaciones del siglo XXI, empleando una fusión de géneros musicales orientados más hacia el rock, blues y folk, que hacia géneros tradicionales, aunque como señala Jorge Gasca, una de sus primeras canciones “Amigo Ven” compuesta antes de la ocupación de la plancha del zócalo por los estudiantes en 1968  se canta a ritmo de son (abajeño).
Es importante destacar como  bien señala el autor que: “La gran mayoría de las canciones de León son canciones para la toma de conciencia, llamados a reflexionar sobre la explotación, la desigualdad social, a través de viñetas que retratan la pobreza y la miseria de los trabajadores, principalmente urbanos, que potencialmente podrían convertirse en gente politizada y en lucha, en el trabajo y en sus barrios pobres, en los que a pesar de la adversidad (y aquí Jorge ilustra esta situación con parte de la letra de una de las canciones emblemáticas de León, “Mujer, se va la vida compañera) le “dan la vuelta a la cerradura” después de “hablar de los camiones y del patrón, de reírse juntos y platicar”, coronando la vida cotidiana, “jugando con su ternura” y “ocultando todos sus males”, aunque sea temporalmente, como modos alternos -sin duda- de su “existencia en ruptura” de esas burbujas en libertad que los seres humanos abren en su vida cotidiana.”
Señala el autor en las primeras líneas de esta obra que su intención al escribirla obedece a una necesidad histórica de “reconocer y resaltar la trascendencia de León Chávez Teixeiro como fundador de una corriente estético-política impulsora de una cultura alternativa que hay que enaltecer, preservar y continuar.” Podemos decir en otras palabras, ahora que está de moda patrimonializar diversas expresiones culturales del país con un trasfondo más político y turístico comercial; que de verdadero rescate y protección de estas expresiones culturales, como el mariachi, el día de muertos, la pirekua, etc. podemos decir que la obra artística de León tanto musical como pictórica constituye un patrimonio musical en resistencia de las clases subalternas de la sociedad mexicana que debe ser analizado, protegido y difundido. Un patrimonio que muestra la otra cara de la moneda del neoliberalismo actual, la “Otra cara de la patria”, como diría nuestra querida y añorada Judith Reyes, compañera de León en el canto revolucionario y creadora de una auténtica cronista musical del movimiento estudiantil de 1968 quien fuera encarcelada y exiliada por su canto comprometido.
En este sentido, al hablar de un canto comprometido con el momento histórico en el cual surge, Gasca destaca la necesidad de vincular la historia de la música popular en México con la historia político social; propuesta que hace tiempo había planteado Ricardo Pérez Montfort en un encuentro sobre el canto nuevo en los años ochenta y que no ha sido suficientemente desarrollada. De ahí el compromiso que músicos e investigadores debemos asumir para escribir esta historia política y social de la música en la sociedad mexicana.
Por otra parte, en una de sus primeras frases sobre la intención de la obra, Jorge Gasca señala en el prólogo que: “…Nos interesa dejar constancia, para la memoria musical de aquellos sectores de la población que han abrazado esto a lo que se llama izquierda en México, dejando también evidencia de que la posibilidad de una cultura alternativa es factible”. Esto habla de igual forma de la necesidad de mantener viva la memoria colectiva, en este caso la memoria musical de lo que ha sido el trabajo sonoro de artistas comprometidos con su momento histórico. Una memoria que aflora en las diversas movilizaciones sociales y que se hace presente junto con las nuevas canciones y parodias que surgen al calor de las movilizaciones creando como hemos señalado una identidad e imaginario colectivo que da fuerza y cohesión a los movilizados, al mismo tiempo que expone sus demandas y deconstruye el discurso oficial.
Hablamos aquí de la empresa estético política de un canto de una gran tribu, sustantivo que me permito emplear solo para destacar los rasgos de solidaridad y acción colectiva que implica el término, hablamos de la obra de un conglomerado de trabajadores de la cultura que, afinando y entonando las armas del recuerdo y la memoria, enfrentan con su canto épico una heroica batalla contra el olvido neoliberal que con sus cantos de sirenas diseñados en el escritorio de la mercadotecnia pretenden controlar las mentes de aquellos que emprenden la Odisea de navegar en búsqueda de la utopía.
Esa utopía que como bien señala Jorge Gazca es alumbrada por el “radicalismo” de León Chávez Teixeiro, esa utopía que señala el autor “…no concebimos como la búsqueda de un “sueño imposible” sino, por el contrario, como la construcción concreta de una realidad alternativa, es decir la cara iluminada de la utopía.” En términos del filósofo y antropólogo Esteban Krotz, se trata de la utopía entendida no como un simple optimismo o fantasía arbitraria, sino como el espacio donde se anticipa lo nuevo, donde se ensaya la posibilidad de una sociedad nueva, libre de toda opresión a la dignidad humana.
Asimismo es de destacar el laborioso trabajo que realiza el autor, de exponer la situación económica, política, social y cultural mundial y nacional a través de la historia tejiendo esos hilos con el tejido propio de la vida de León, permitiéndonos entender las profundas motivaciones e intereses que moldean el trabajo estético político de León, que pasa de una etapa formativa política y estética en su experiencia de vida comunal a la etapa militante después del 68. Un tránsito de León y sus compañeros de la comuna de Santa María la Rivera que recorren los caminos que los llevan de la socialidad artística, a la socialidad política y de ahí a la militancia partidista en el Partido del Proletariado Mexicano.
Solo un tema me gustaría poner en la mesa de discusión, después de recorrer las líneas donde Jorge Gazca desmenuza detalladamente las diferencias entre canción de reflexión política, de denuncia, de combate o contingente y de utopía y esperanza. Este tema es el de la pertinencia del término “canto proletario” que si bien destaca al sujeto revolucionario postulado por la teoría del comunismo científico, en el presente siglo, con el surgimiento de múltiples movimientos sociales como lo son los movimientos estudiantiles, indígenas, ecologistas, feministas, etc. con demandas muy particulares que se articulan con las demandas ancestrales del proletariado y el campesinado; no sería más pertinente hablar de un “canto de resistencia” al neoliberalismo, un canto que resiste y se opone a la múltiples formas de dominación del capital en su etapa actual neoliberal, con esto quiero señalar que la discusión comienza para construir esta historia, y esto es algo alentador pues se le da su justo lugar a la cultura alternativa de los sectores subalternos de la sociedad mexicana.
Finalmente, felicito a mi tocayo por esta extensa y profunda investigación que nos invita a acercarnos a la obra de León Chávez Teixeiro, obra cuyos sonidos, letras, formas y colores plasmados en canciones y pinturas, nos muestran la cotidianidad de las clases trabajadoras de la sociedad mexicana, para entender el pasado, el presente y el futuro de la revolución comunista, de la transformación social, de la incansable búsqueda de la utopía deseada, que hoy más que nunca se ve más cercana por la esperanza que renace en los corazones y la conciencia de millones de mexicanos con el nuevo gobierno elegido y con el enorme trabajo y compromiso que nos espera a cada uno de nosotros  que deseamos un mundo mejor, en donde como dice la canción de Roberto González, la libertad se adueñe de la Tierra, “...libertad mi libertad ven y toma mi ciudad”.  Y así como en su momento otro destacado cantautor del canto de la tribu Jaime López señaló que “Por mi raza hablará el Piporro”, podemos decir que a través de las líneas de este deslumbrante libro de Jorge Gazca se escucha el rugido revolucionario de León… Muchas gracias.
Septiembre 2018
Jorge Velasco